GUÍA PARA CONSERVAR LA FRESCURA DE TUS GRANOS EN CASA


Cuando compramos café tostado, lo hacemos buscando aroma, sabor y frescura. Sin embargo, una vez que el producto llega a nuestra cocina comienza una cuenta atrás invisible: diversos factores ambientales pueden degradar rápidamente sus compuestos aromáticos y afectar la calidad de la bebida final. Comprender cómo influyen la luz, el oxígeno, la humedad y la temperatura es clave para conservar el café en condiciones óptimas y proteger nuestra inversión.
Aunque muchas personas se preocupan por elegir un buen café, no siempre prestan la misma atención a su almacenamiento. Esto puede provocar que, en pocos días o semanas, los granos pierdan parte de su complejidad aromática. Afortunadamente, pequeños cambios en la forma de conservarlo pueden marcar una gran diferencia.

La luz: un enemigo silencioso
La exposición directa a la luz, especialmente a la luz solar, puede acelerar la degradación de los compuestos del café. Los rayos ultravioleta afectan los aceites naturales presentes en los granos, responsables en gran medida de su aroma y sabor característicos.
Cuando el café se almacena en recipientes transparentes o se deja cerca de una ventana, estos aceites comienzan a deteriorarse más rápido. Este proceso no siempre es perceptible a simple vista, pero se manifiesta en una bebida con menos intensidad aromática y un perfil más plano.
Para evitarlo, lo ideal es guardar el café en recipientes opacos o en un lugar oscuro dentro de la cocina. Los armarios cerrados suelen ser una buena opción porque reducen la exposición a la luz constante. El objetivo es simple: minimizar cualquier contacto innecesario con la luz para preservar los compuestos aromáticos durante más tiempo.

El oxígeno: la oxidación que roba el aroma
Uno de los factores que más impacta la calidad del café después de abrir el paquete es el oxígeno. Cada vez que el café entra en contacto con el aire comienza un proceso de oxidación que afecta directamente a sus aceites y compuestos volátiles.
Estos compuestos son extremadamente frágiles y responsables de gran parte del aroma que percibimos al preparar la bebida. Cuando el oxígeno interactúa con ellos, se degradan progresivamente. El resultado es un café que pierde frescura y complejidad.
Por esta razón, es recomendable mantener el café en envases herméticos que limiten el intercambio de aire. También conviene evitar abrir el recipiente más veces de las necesarias. Algunas personas optan por dividir el café en pequeñas porciones para reducir el contacto repetido con el oxígeno.
Otro error común es almacenar el café en bolsas abiertas o mal cerradas. Incluso pequeñas entradas de aire pueden acelerar el deterioro con el paso de los días.

La humedad: el riesgo invisible en la cocina
La humedad es otro factor que puede comprometer seriamente la calidad del café. Los granos son naturalmente higroscópicos, lo que significa que absorben la humedad del ambiente con relativa facilidad.
Cuando esto ocurre, no solo se altera la textura del grano, sino que también se favorece la pérdida de aroma y, en casos extremos, la aparición de olores extraños. Además, la humedad puede afectar la estabilidad del café molido si se prepara de esa forma.
Las cocinas suelen ser espacios con cambios frecuentes de humedad debido al vapor generado al cocinar o hervir agua. Por eso no es recomendable almacenar el café cerca de la cafetera, el fregadero o el horno.
La mejor estrategia es elegir un lugar seco y estable dentro de la cocina. Un armario alejado de fuentes de vapor suele ofrecer condiciones más adecuadas.

La temperatura: estabilidad ante todo
La temperatura también juega un papel importante en la conservación del café. Los cambios constantes o el exceso de calor pueden acelerar las reacciones químicas que degradan los compuestos aromáticos.
En muchas cocinas, el café se guarda cerca de electrodomésticos que generan calor, como hornos o microondas. Aunque pueda parecer práctico, esta ubicación expone el café a fluctuaciones térmicas que afectan su estabilidad.
Lo más recomendable es almacenarlo a temperatura ambiente en un lugar fresco y estable. No es necesario refrigerarlo, ya que los cambios de temperatura y la posible condensación pueden introducir humedad no deseada.
La clave está en evitar extremos: ni calor excesivo ni variaciones bruscas.

Pequeños hábitos que marcan la diferencia:
La calidad del café no depende únicamente del producto que compramos, sino también de cómo lo cuidamos en casa. Controlar la exposición a la luz, limitar el contacto con el oxígeno, evitar ambientes húmedos y mantener una temperatura estable son prácticas sencillas que ayudan a preservar su frescura.
Adoptar estos hábitos no requiere equipos especiales ni cambios complicados. Basta con elegir bien el lugar de almacenamiento y utilizar recipientes adecuados. De esta manera, cada taza puede reflejar mejor las características del café que hemos elegido.
En definitiva, proteger el café frente a estos factores externos es una forma simple de garantizar que su aroma y sabor se mantengan lo más fieles posible con el paso del tiempo.
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Las torrijas enrolladas rellenas de plátano y Nocilla son una deliciosa reinterpretación del clásico dulce de Semana Santa.
El pan se aplana ligeramente y se unta con Nocilla , se rellena con tiras de plátano maduro , después se enrolla con cuidado, se empapad de leche y huevo y se fríe en aceite bien caliente. 

El resultado es un exterior crujiente y dorado que esconde un interior suave, fundente y lleno de sabor. Al final se reboza en azúcar y canela, creando un bocado irresistible que combina tradición y creatividad en cada bocado.
Si te ha gustado esta receta te recomiendo que veas las torrijas de leche de coco, o las torrijas con almíbar de mil, ambas deliciosas.
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  Ingredientes:
     -   2 plátanos maduros
     -   un bote de Nocilla o Nutella
     -   8 rebanadas de pan de molde sin corteza
     -   leche la necesaria
     -   huevo batido para rebozar
     -   azúcar y canela para rebozar
     -   aceite de oliva virgen para freír
Cortamos los plátanos en tiras del tamaño del pan de molde o en rodajas finas.
Aplastamos un poco la rebanada de pan de molde con el rodillo. Lo untamos con Nocilla.


En el extremos ponemos una tira de plátano y enrollamos.
Lo pasamos por la leche, luego por el huevo batido y las freímos en aceite bien caliente. Los sacamos, dejamos escurrir en papel de cocina.

Las rebozamos en el azúcar y la canela.

Las servimos frías y están deliciosas.



¿Os animáis a probarlas?
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Las costillas al Pedro Ximénez  son un auténtico placer para los amantes de la buena mesa. Cocinadas lentamente hasta quedar tiernas y jugosas, se bañan en una salsa intensa elaborada con el famoso vino dulce Pedro Ximénez, que aporta notas de pasas, caramelo y un toque ligeramente afrutado. 


El resultado es un equilibrio perfecto entre dulzor y sabor profundo de la carne. Cada bocado se deshace en la boca, impregnando de aromas irresistibles que invitan a repetir. Ideales para compartir en buena compañía, estas costillas convierten cualquier comida en un momento especial lleno de sabor, tradición y autentico disfrute gastronómico.

Si te han gustado estas costillas te recomiendo también las costillas en salsa de ajos o las costillas al horno con patatas, ambas deliciosas.

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 Ingredientes:

     -   1 kg de costillas de cerdo

     -   2-3 dientes de ajo

     -   1 cebolla pequeña

     -   unas ramitas de romero y tomillo frescas o secas

     -   1 cucharadita de orégano seco

     -   150ml de vino tinto dulce Pedro Ximénez

     -   350ml de caldo de carne casero

     -   sal al gusto

     -   pimienta molida al gusto

     -   aceite e oliva virgen

     -   1 cucharadita de maicena  (opcional)

 Salpimentamos las costillas troceadas y las freímos en una sartén con un poco de aceite de oliva por todos lados. Las echamos en la olla rápida. Añadimos el romero, el tomillo y el orégano.

En el mismo aceite freímos la cebolla y los ajos troceados, cuando doren, añadimos el vino P.X. y dejamos herir un poquito para que se evapore el alcohol. 

Lo sacamos y lo echamos en el vaso de la batidora, y lo trituramos bien. Lo echamos en la olla donde tenemos las costillas y cubrimos con el caldo de carne.

Cerramos la olla y dejamos cocer unos 15 minutos. Destapamos la olla y retiramos las ramas de romero y tomillo y si queremos que la salsa espese un poco más le añadimos la maicena diluida en un poquito de agua y dejamos cocer hasta que espese. rectificamos de sal si es necesario y listas.


Las servimos con patatas o con lo que más nos guste. 


¡Quedan riquísimas!

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Este pudin de plátano y magdalenas es un postre casero suave y reconfortante que combina la dulzura natural del plátano maduro con la textura esponjosa de magdalenas bañadas en una crema ligera y aromática. Cada cucharada ofrece capas de tierno bizcocho con trocitos de plátano que se funde en la boca. 

Es perfecto para compartir en familia como merienda especial o como postre después de la comida. Su aroma dulce y casero recuerda a las cocinas tradicionales donde los ingredientes simples crean momentos delicioso y memorables para todos los que lo prueba alguna vez.
Además es un postre de aprovechamiento de bizcocho o magdalenas qu se hayan quedado olvidadas en la cocina. 
Si te ha gustado este pudin te recomiendo el pudin de pan con pasas o el pudin de requesón y nata que son una delicia. 
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Ingredientes:
     -   3 plátanos maduros
     -   3 magdalenas
     -   70g de azúcar
     -   1/4 litro de leche
     -   3 huevos
     -   ralladura de 1 naranja
     -   200 ml de nata (crema de leche)
     -   caramelo líquido
Para el caramelo:
     -   3-4 cucharadas soperas de azúcar
     -   una cucharada de agua

Se desmigan las magdalenas. Se pican los plátanos en trocitos.


Se mezcla la leche con la nata, el azúcar, los huevos batidos y la ralladura, se bate con la batidora o con las varillas manuales. 

Se añaden las magdalenas y los plátanos picados (esto no se bate). Mezclamos un poco.
Se pone en un molde caramelizado. Yo el caramelo lo hago casero al microondas, echamos 3 cucharadas soperas de azúcar, 2 cucharadas de agua en el molde que vamos a utilizar, lo removemos y lo ponemos 2-3 aproximadamente. Lo miramos cada minuto para ver el color, cuando esté dorado lo sacamos.
También podéis hacerlo en el fuego poniendo la mismas cantidades y dejar que se derrita hasta formar un caramelo dorado.


Echamos la mezcla de huevos y plátanos en el molde  y lo tapamos con film transparente, lo pinchamos un poquito y se mete en el microondas a 800w, durante 10-12 minutos.
Lo pinchamos con un palillo para ver si está.
También puedes hacerlo al baño maría en el horno, 40-45 minutos a 180º aproximadamente.
Lo dejamos enfriar y lo desmoldamos.


Lo servimos bien fresquito con nata montada y rodajas de plátanos caramelizados. O tal cual y está buenísimo.

¡Riquísimo!
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El fiambre de pollo con ciruelas es una combinación perfecta entre lo salado y lo dulce, ideal para quienes disfrutan sabores equilibrados y sofisticados.
Preparado con carne de pollo picada y cuidadosamente sazonadas, este fiambre ofrece una textura suave y jugosa que se complementa con dulzura natural de las ciruelas, aportando un contraste delicado y agradable al paladar. Es una excelente opción para compartir en reuniones familiares, celebraciones o como parte de una tabla variada .


Puede servirse frío, en rodajas finas , con panes artesanales, tostas o salsas suaves que realcen su sabor , e incluso un chorrito de aceite de oliva virgen queda delicioso.
Es un fiambre ideal para dejarlo hecho con antelación y disfrutar de él en cualquier momento. Si te ha gustado , te recomiendo  que veas también el fiambre de ternera con salchichas o el fiambre de pollo con queso, ambos deliciosos.
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  Ingredientes:
  -   300g de carne picada de pollo-pavo
     -   50g de ciruelas pasas sin hueso
     -   150g de pavo cocido (en barra o lonchas)
     -   1 chorrito de vino blanco o coñac
     -   1 cucharada sopera de pan rallado
     -   1 pizca de nuez moscada
     -   sal al gusto
     -   pimienta molida al gusto

Picamos el pavo cocido con la picadora.
Picamos las ciruelas sin el hueso con la picadora.
Mezclamos  la carne de pollo y el pavo picado con las ciruelas,  le añadimos sal, pimienta, nuez moscada, el vino, el pan rallado. 

Los mezclamos bien y lo ponemos en un molde rectangular apto para microondas untado con mantequilla derretida o aceite.
Lo metemos en el microondas 7 minutos al máximo. Pinchamos con un palillo y si sale limpio está listo, si sale manchado lo ponemos un minuto más, hasta que salga limpio. 

También se puede hacer al horno 30 minutos a 180º.
Lo sacamos, dejamos enfriar y lo desmoldamos. Lo partimos en rodajas finas para servirlo. Acompañado de ensalada y un chorrito de aceite crudo.


¡Queda muy bueno!

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La tarta Mimosa, es un pastel italiano muy popular y que se suele elaborar para el día de la mujer, 8 de Marzo.
Es una tarta muy  suave y esponjosa, hace honor a la flor del que coge su nombre, la flor de la mimosa. 


Suave bizcocho esponjoso, relleno de crema y un toque de nata montada,, se combinan en capas ligeras  armoniosas. cubierta con pequeños dados de bizcocho que evoca las flores de la mimosa, su presentación es elegante y festiva. Cada bocado es una experiencia que conquista el paladar y deja un recuerdo inolvidable.
Si te ha gustado esta tarta te recomiendo otra como la tarta de pistachos que es una delicia y la tarta goxua que es una maravilla.
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Ingredientes para un molde de 20cm:
Para el bizcocho:
     -   2 bizcochos genovés, uno redondo y otro cuadrado : ver receta aquí
Para el almíbar:
     -   1 vaso de agua
     -   2 cucharadas soperas de azúcar
     -   1 cascara de limón
     -   una ramita de canela
     -   1 copita de ron
Para el relleno:
     -   crema pastelera (ver receta aquí)
     -   200 ml de nata para montar , 35% de materia grasa (crema de leche)
     -   2 cucharadas soperas de azúcar glas
     -   azúcar glas para espolvorear
Hacemos los bizcochos como dice la receta: Uno redondo de 20cm y el otro cuadrado o rectangular.


 Los dejamos enfriar y los cubrimos con film transparente. El bizcocho cuadrado lo cortamos en cuadraditos pequeños y lo reservamos.


Hacemos la crema pastelera como dice la receta. La dejamos enfriar y la tapamos con film transparente.

Hacemos el almíbar poniendo todos los ingredientes en un cazo. Lo ponemos a fuego medio y dejamos que hiervan 2 minutos. Reservamos.

Montamos la nata:
En un bol ponemos la nata bien fría junto don dos cucharadas de azúcar y la batimos hasta que está bien montada.
Mezclamos la nata con la crema pastelera con movimientos envolventes. La reservamos en la nevera.


Partimos el bizcocho redondo en tres rodajas. Las remojamos con el almíbar. Rellenamos con la crema y ponemos otro bizcocho remojado encima, más crema , otro bizcocho remojado y con el resto de la crema cubrimos toda la tarta, por arriba y los laterales hasta terminar toda la crema.

Una vez cubierta con la crema cogemos los cuadraditos del bizcocho y los vamos pegando por toda la tarta, hasta tenerla bien cubierta,.
La dejamos en el frigorífico para que enfríe una o dos horas y ya tenemos una tarta deliciosa y muy original.
Tarta mimosa. Julia y sus recetas

Un ratito antes de servirla la espolvoreamos por encima con azúcar glas.

¡Mirad que corte más bueno!!

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Filetes de merluza en salsa de zanahorias. Julia y sus recetas
La merluza es un pescado blanco que queda muy bien cocinada de cualquier forma, en croquetas, en salsa, al horno...
Es muy versátil, lo que permite comerla a menudo sin cansarnos del mismo sabor.
Hoy os dejo un plato de merluza con salsa de zanahorias, muy de diario, sencillo, sabroso y hecho en poco tiempo.


Es un plato delicado y reconfortante que combina suavidad y sabor en cada bocado. el pescado, tierno y jugoso, se cocina cuidadosamente para conservar su textura y frescura. 
La salsa, elaborada con zanahoria y cebolla salteadas aporta un sabor rico y natural que equilibra a la perfección el conjunto. 
Es una opción perfecta , saludable y nutritiva para cualquier ocasión.
Podéis utilizar los filetes de merluza congelados o frescos, e incluso las rodajas, da igual , como prefiráis.
O incluso podéis utilizar otro pescado blanco, esta salsa va bien con todos.

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  Ingredientes:
     -   4 filetes de merluza
     -   1 cebolla mediana
     -   3-4 zanahorias
     -   150 ml de vino blanco
     -    1 vaso de agua
     -   2 quesitos o dos lonchetas de queso
     -   sal al gusto
     -   pimienta molida al gusto
     -   aceite de oliva virgen
Sazonamos los filetes con sal y pimienta molida al gusto. Los pasamos por harina y los freímos en una sartén con un poco de aceite de oliva.
En la misma sartén y con el mismo aceite de freír los filetes, si ha quedado poco , añadimos un poquito más, freímos la cebolla y la zanahoria troceadas.
Cuando doren añadimos el vino blanco, dejamos que hierva un poco para que se evapore el alcohol y añadimos el agua. 
Dejamos que hierva hasta que la zanahoria esté tierna, si es necesario la ponemos más agua...
Lo ponemos todo en el vaso de la batidora junto con los dos quesitos o lonchas de queso y lo trituramos.
Lo volvemos a poner en la sartén y cuando empiece a hervir otra vez, añadimos los filetes de merluza, los dejamos 1 minuto.
Los servimos inmediatamente.
¡Quedan muy ricos!
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Disfruta de un delicioso bizcocho de almendras y avellanas, perfecto para cualquier ocasión. Su textura esponjosa y húmeda se combina con el sabor intenso  y ligeramente tostado de los frutos secos, creando un equilibrio irresistible. Elaborado con ingredientes naturales y cuidadosamente seleccionados, cada bocado ofrece un aroma envolvente y un dulzor suave que conquista desde el primer momento. 


Ideal para acompañar el café o té, este bizcocho casero aporta un toque artesanal y reconfortantes. Las almendras aportan suavidad , mientras que las avellanas intensifican el sabor, logrando un experiencia única, delicada y deliciosa para el paladar.

Si te ha gustado este bizcocho te recomiendo también el bizcocho de almendras al café o el bizcocho de fécula de patata y almendra , ambos deliciosos.

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 Ingredientes para un molde de 20 cm:

     -   3 huevos M

     -   50g de almendra molidas

     -   50g de avellanas molidas

     -   125g de harina todo uso

     -   10g de polvo de hornear

     -   una pizca de sal

     -   100g de azúcar

     -   50g de mantequilla derretida

     -   almendras laminadas para decorar por encima

Picamos con la picadora las avellanas para hacerlas harina, igualmente con las almendras si no las hemos comprado ya molidas.

En un bol batimos la mantequilla derretida con el azúcar hasta que esté cremosa. Vamos añadiendo los hueveos de uno en uno y los batimos hasta que estén bien incorporados.

Añadimos la almendra molida y las avellanas molidas y mezclamos . Por último añadimos la harina tamizada con la levadura y la sal. mezclamos con cuidado hasta incorporarla toda.

La echamos en un molde engrasado con mantequilla o cubierto por abajo con papel vegetal. Lo cubrimos con almendra laminadas por encima.

Lo horneamos con el horno precalentado a 180ºC, calor arriba y abajo, sin aire durante 30 minutos aproximadamente. Lo pinchamos con un palillo para ver si está hecho. Si lo necesita le añadimos unos minutos más.

Lo sacamos, dejamos enfriar y lo desmoldamos. Una vez frío ya podemos degustarlo.

¡Queda muy rico!

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El tapeo es mucho más que un simple preludio a la comida: es un ritual social profundamente arraigado en la cultura mediterránea, una forma de encuentro que invita a la conversación pausada, al disfrute compartido y a la celebración de los pequeños placeres. En un mundo cada vez más acelerado, detenerse a cuidar el aperitivo se convierte en un gesto de sofisticación y hospitalidad. Elegir bien qué se sirve antes de una comida importante no solo abre el apetito, sino  que prepara el ánimo y despierta los sentidos para lo que está por venir.

La calidad de los productos es el pilar fundamental del buen tapeo. No se trata de abundancia, sino de criterio. Un aperitivo bien pensado comunica atención al detalle, respeto por la tradición gastronómica y un deseo genuino de ofrecer una experiencia memorable. Ingredientes selectos, elaboraciones sencillas y sabores auténticos son los aliados perfectos para crear un ambiente distendido pero elegante, donde cada bocado tenga un propósito claro: estimular el paladar sin saturarlo. 

En este con texto , las aceitunas ocupan un lugar privilegiado. Humildes en apariencia pero ricas en historia y matices, son un símbolo de la cultura del aperitivo y un elemento capaz de elevar cualquier mesa. Su sabor salino, equilibrado y persistente actúa como un despertador natural del apetito, preparando la boca para platos más complejos. Además su textura firme y carnosa aporta una sensación táctil que contrasta y complementa otros elementos del tapeo, convirtiéndolas en un bocado tan sencillo como refinado.

El maridaje es otro aspecto clave en el arte del aperitivo. Las aceitunas gracias a su carácter versátil, armoniza de forma excepcional con una amplia gama de bebidas y acompañamientos. Con vinos blancos frescos y aromáticos realzan notas cítricas y herbáceas, creando una combinación vibrante y ligera. Frente a tintos jóvenes, su punto salino suaviza los taninos y aporta equilibrio, haciendo que el vino resulte más amable y accesible desde el primer sorbo. Incluso en reuniones más informales, acompañadas de vermut o cerveza artesanal, sigue cumpliendo su función de nexo entre bebida y conversación.

Las tablas de quesos artesanales encuentran en las aceitunas un complemento ideal. La cremosidad de un queso de pasta blanda, la intensidad de un curado o el carácter lácteo de un queso de oveja se ven realzados por ese contraste salino y vegetal que aportan. Este diálogo de sabores y texturas enriquece la experiencia sensorial y demuestra que el lujo no siempre está en lo complejo, sino en la armonía bien pensada.

Desde el punto de vista social, el tapeo cumple una función casi ceremonial. Colocar pequeños platos en el centro de la mesa invita a compartir, a servirse mutuamente, a comentar sabores y a romper el hielo entre los comensales. En eventos culinarios, reuniones familiares o encuentros profesionales, un aperitivo cuidado marca el tono del momento.

Transmite cercanía, pero también buen gusto; informalidad, pero intención. En ese equilibrio reside su encanto.

Incorporar aceitunas de calidad al aperitivo es también una forma de rendir homenaje a la tradición. Su presencia conecta el presente con siglos de historia gastronómica, con paisajes de olivares y con una forma de entender la comida como acto social. Al mismo tiempo, permiten reinterpretaciones modernas: aliñadas con cítricos, hierbas aromáticas o especias suaves, pueden adaptarse a estilos contemporáneos sin perder su esencia.

En definitiva, el arte del tapeo consiste en transformar lo cotidiano en algo especial. Elegir productos honestos, combinados con sensibilidad y servirlos con intención convierte el aperitivo en una experiencia sensorial de lujo accesible. Y en el corazón de esa experiencia, como elemento discreto pero sensible, las aceitunas siguen demostrando que la sofisticación auténtica nace el respeto por el sabor, la tradición y el placer de compartir.

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