Este bizcocho de manzana sin gluten es una receta sencilla, casera y deliciosa, perfecta para disfrutar en cualquier momento del día. Su textura es tierna y esponjosa, con un agradable aroma a canela y el dulzor natural de las manzanas. Además, es muy fácil de preparar y utiliza ingredientes cotidianos, por lo que resulta ideal tanto para desayunos como para meriendas.
Las manzanas aportan jugosidad a cada bocado, mientras que a canela le da ese toque cálido y reconfortante que tanto nos gusta. Si buscas un postre sin gluten, fácil y lleno de sabor , este bizcocho será todo un éxito en casa.
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Ingredientes para un molde de 20cm:
- 3 huevos M
- 250g de yogur natural sin azúcar
- 120g de azúcar
- 2 manzana medianas
- 55g de maicena o harina de arroz
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1 cucharadita de canela molida
- 1 limón
- azúcar glas para espolvorear
Pelamos las manzanas y las cortamos en cuadraditos pequeños. Las rociamos con el zumo del limón. Las reservamos.
En un bol ponemos los huevos y el azúcar y batimos con las varillas hasta que blanqueen y doblen su volumen.
Añadimos el yogur y seguimos batiendo. Luego añadimos la maicena y el polvo de hornear.
Por último añadimos las manzanas y la canela y mezclamos.
Untamos el molde con mantequilla y harina y echamos la masa, lo cubrimos con papel aluminio y lo horneamos con el horno precalentado a 180ºC, calor arriba y abajo sin aire durante 35 minutos. Le quitamos el papel aluminio y seguimos horneándolo durante 15-20 minutos más.
Lo pinchamos con un palillo y vemos si sale limpio, si es así lo sacamos del horno y dejamos enfriar.
Lo desmoldamos y una vez que esté completamente frío lo servimos espolvoreado con azúcar glas.
¡Queda muy rico!
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Arroz de pescado: claves para que salga perfecto y dónde probarlo bien hecho en Barcelona
Preparar un buen plato marinero en la cocina de casa tiene su ciencia, pero el resultado compensa cada segundo de esfuerzo. Mucha gente le teme a este tipo de recetas pensando que el punto del grano o la intensidad del caldo son imposibles de replicar. Pero, con los ingredientes adecuados y prestando atención a los pequeños detalles técnicos, es totalmente posible conseguir un resultado digno de restaurante.
El secreto absoluto reside en la calidad del caldo
Un buen arroz marinero no perdona jamás un fondo mediocre o apresurado. La base de todo el sabor proviene directamente de las espinas, las cabezas de pescado blanco fresco y una buena selección de verduras bien sofritas. Evita usar agua sola o cubitos artificiales llenos de sodio. Deja que el fumet hierva a fuego lento durante el tiempo justo para extraer toda la esencia marina sin que coja amargor, y cuélgalo siempre con cuidado antes de añadirlo a la paella.
La elección del arroz y el sofrito ideal
No vale cualquier tipo de grano si buscas que absorba los sabores sin pasarse de cocción. Las variedades de grano corto o redondo son tus mejores aliadas porque retienen el almidón perfecto para ligar el plato. Por otro lado, el sofrito debe hacerse con paciencia, pochando la cebolla, el tomate y el ajo a fuego muy bajo. Cuando el sofrito esté bien concentrado y oscuro, habrás ganado la mitad de la batalla culinaria.
Errores habituales que arruinan la receta
Uno de los fallos más comunes es remover el arroz constantemente una vez que se añade el caldo. Si lo haces, romperás el grano y obtendrás una textura pastosa en lugar de un plato suelto y meloso. Otro error típico es calcular mal el tiempo de reposo o servirlo de inmediato. Deja que el plato repose tapado durante unos minutos para que los jugos se asienten de manera uniforme antes de llevarlo a la mesa.
Los utensilios y el menaje que marcan la diferencia
El recipiente que uses influye de manera directa en la distribución del calor y en cómo se evapora el líquido. Una paella de acero o hierro fundido de base ancha permite que el grano se distribuya en una capa fina y uniforme.
Evita sartenes demasiado hondas o pequeñas que amontonen los ingredientes, ya que esto genera cocciones irregulares donde unas zonas quedan duras y otras demasiado pasadas. Un buen menaje asegura el éxito técnico de cualquier receta tradicional.
El control exacto de los tiempos de cocción
Lograr que el grano quede en su punto exacto, conocido popularmente como al dente o en su punto de cocción uniforme, requiere vigilar el reloj con precisión milimétrica desde el momento exacto en que rompe el hervor general de la cazuela.
Los primeros diez minutos deben mantenerse a fuego vivo para asegurar la expansión adecuada del almidón, mientras que los últimos instantes requieren bajar el fuego al mínimo para permitir que el líquido restante se consuma por completo sin quemar la base.
El arte de lograr el socarrat perfecto sin quemar el grano
Conseguir esa costra dorada y crujiente en la base de la sartén es el sueño de cualquier cocinero aficionado, pero requiere de técnica y temple al final de la cocción. Cuando falte apenas un minuto para apagar el fuego, sube la intensidad al máximo durante unos pocos segundos hasta escuchar un leve chisporroteo característico. Retira la fuente del calor de inmediato y deja reposar sin tocar para que la base quede en su punto ideal.
La importancia de elegir el pescado adecuado
No todas las especies de la costa aportan la misma consistencia ni el mismo sabor al plato final. Conviene apostar por piezas de carne firme que soporten la cocción sin desarmarse por completo al primer contacto con el calor.
El rape, la merluza o el congrio son opciones excelentes que suman textura y sabor equilibrado. Cortarlos en trozos uniformes garantiza que se cocinen al mismo ritmo que el grano de arroz, integrándose de forma armónica en cada cucharada.
¿Dónde disfrutarlo fuera de casa sin complicaciones?
Aunque cocinar en casa tiene un encanto especial, a veces apetece sentarse a la mesa y dejar que los expertos se encarguen de todo. Si buscas dónde comer un buen arroz de pescado en Barcelona, vale la pena visitar el restaurante Patrón, situado en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, específicamente en la Travessera de Gràcia 44. Este espacio destaca por su propuesta inspirada en la alta mar, ofreciendo recetas elaboradas con pescado fresco de lonja y arroces memorables.
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Esta tarta fría de coco es un postre delicioso, cremoso y muy refrescante, perfecto para los días calurosos. Su textura suave y su delicado sabor a coco conquistan desde el primer bocado.
Además es una receta sencilla que no necesita horno, por lo que resulta ideal para preparar con antelación. Puedes decorarla con coco rallado tostado y normal, también con virutas de chocolate blanco rallado o con un coulís de fruta para darle un toque especial. Déjala reposar bien fría y disfruta de un postre casero, fácil y delicioso.
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Ingredientes para un molde de 20x20cm:
- 500ml de leche
- 400ml de leche de coco
- 140g de azúcar
- 80g de harina de maíz refinada (Maicena)
- 170g de queso mascarpone
- 50g de coco rallado
En una cazuela ponemos la harina de maíz y el azúcar, removemos un poco y añadimos la leche y la leche de coco, podemos añadirle una cucharada de coco rallado a la mezcla. La llevamos al fuego y lo dejamos cocer hasta que espese.
Lo retiramos del fuego y le echamos el queso mascarpone. Removemos hasta que se integre bien.
Lo echamos en el molde y lo dejamos enfriar.
Tostamos un poco del coco rallado en una satén hasta que esté doradito y decoramos la tarta haciendo rayitas con el coco tostado y el coco normal.
También podemos servirlo con un poco de coulis de fresa.
La servimos bien fresquita.
¡Queda muy rica!
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Procesos limpios y artesanales en la industria alimentaria: La búsqueda de la pureza en lo que consumimos
La industria alimentaria atraviesa una transformación impulsada por consumidores que desean conocer no solo qué comen y beben, sino también cómo se han elaborado esos productos. Esta tendencia ha fortalecido el concepto de clean label, asociado a ingredientes reconocibles, procesos transparentes y una menor dependencia de sustancias sintéticas. En este contexto, bebidas tradicionales como el café descafeinado natural representan un ejemplo del creciente interés por alternativas que buscan conservar las características propias de la materia prima.
La búsqueda de procesos más limpios responde, en buena medida, a una nueva relación entre consumidor y producto. Ya no basta con ofrecer un alimento seguro y atractivo: también existe interés por su origen, su transformación y su impacto ambiental. El café descafeinado natural se integra en esta conversación como parte de una categoría de bebidas en la que se valora especialmente la conservación de las cualidades originales del grano y la percepción de un proceso respetuoso con la materia prima.
Esta preocupación se extiende a numerosos alimentos y bebidas, desde aceites y zumos hasta ingredientes vegetales y productos derivados de cereales. La elección de métodos mecánicos, hídricos u orgánicos, evitando el empleo de solventes químicos sintéticos cuando existen alternativas viables, se relaciona con una concepción más responsable de la producción. Así, el café descafeinado natural puede entenderse dentro de una tendencia más amplia hacia procesos que priorizan la pureza percibida y el respeto por las propiedades agrícolas de origen.
Uno de los principales valores de estos métodos es su capacidad para preservar el perfil organoléptico de las materias primas. Aroma, sabor, color y textura constituyen elementos esenciales para la experiencia del consumidor y pueden verse afectados por tratamientos excesivamente agresivos. Los procesos sostenibles buscan reducir esas alteraciones, procurando que el producto final mantenga una identidad sensorial cercana a la materia prima de la que procede. En determinadas aplicaciones, esta filosofía también contribuye a conservar componentes nutricionales de interés.
La dimensión ambiental es igualmente importante. La reducción del uso de sustancias potencialmente contaminantes, el aprovechamiento eficiente del agua y la energía y la valorización de subproductos forman parte de una visión más circular de la industria alimentaria. La sostenibilidad deja de ser un elemento accesorio para convertirse en un criterio que puede influir en el diseño de los procesos, la selección de proveedores y las decisiones de compra.
En paralelo, la trazabilidad ha adquirido un papel fundamental. Conocer el recorrido de un ingrediente desde su producción agrícola hasta su transformación permite aumentar la transparencia y reforzar la confianza. Sistemas de control documentan aspectos como el origen de las materias primas, las condiciones de producción, los tratamientos aplicados y las distintas etapas de distribución. Para el consumidor, esta información ofrece una forma de comprobar que las declaraciones presentes en el envase tienen respaldo en una cadena productiva verificable.
Las certificaciones ecológicas también cumplen una función relevante. Aunque sus requisitos varían según el mercado y el sello correspondiente, su presencia puede proporcionar garantías adicionales sobre determinadas prácticas agrícolas, ambientales y de transformación. Más allá de su valor comercial, las certificaciones contribuyen a establecer criterios comunes y facilitan que el consumidor pueda identificar productos alineados con sus expectativas.
El auge de las etiquetas limpias, por tanto, no responde únicamente a una cuestión estética o de marketing. Refleja un cambio cultural en el que la sencillez de los ingredientes, la transparencia y la sostenibilidad adquieren mayor protagonismo. Los consumidores buscan productos que combinen calidad, seguridad y responsabilidad ambiental, y esperan que las empresas puedan explicar de manera clara cómo se han obtenido.
En este escenario, los procesos artesanales y las tecnologías de bajo impacto pueden coexistir con la innovación industrial. La clave está en desarrollar sistemas capaces de mantener la eficiencia y la seguridad alimentaria sin renunciar a la conservación de las características naturales de los ingredientes. La industria alimentaria se dirige así hacia modelos en los que producir mejor significa también transformar con mayor respeto.
La búsqueda de pureza en lo que consumimos representa, en definitiva, una evolución de las expectativas alimentarias. El consumidor actual valora el sabor y el aroma, pero también el origen, la trazabilidad y la huella ambiental. La combinación de procesos limpios, certificaciones fiables y extracción sostenible de componentes permite avanzar hacia alimentos y bebidas que no solo satisfacen las necesidades del presente, sino que también contribuyen a una relación más equilibrada entre producción, naturaleza y consumo.
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Hoy vamos a tomar un postre, o merienda muy fácil y rico, vamos, que lo sabe hacer cualquiera y con unos ingredientes que se encuentran fácilmente. Unos bizcochitos rellenos de crema y rebozados en coco rallado.
Son un clásico, desde siempre se hacen en las casas, no necesitan horno, y en menos de 15 minutos los tenemos hechos, así que si un día tienes ganas de tomar algo dulce y no tienes ganas de complicarte mucho, haces estos bizcochitos y disfrutas de ellos.
Me acuerdo de cuando me los hacía mi madre y me dije, ya es hora de que los hagas tu.
¿Fáciles , verdad?, pues los podéis hacer con bizcochos de soletilla comprados o hacerlos caseros, como prefiráis. Depende del tiempo que tengáis.
Aquí están, ¡a ver si os gustan!
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Ingredientes:
- 250 g de crema pastelera al microondas (ver receta aqui), o la tradicional
- bizcochitos de soletilla
- leche, la necesaria
- coco rallado para rebozar
Hacemos la crema pastelera al microondas o de forma tradicional.
Dejamos que se enfríe y la metemos en una manga pastelera con boquilla redonda.
Ponemos un poco de crema en uno de los bizcochos y cubrimos con otro.
Mojamos los bizcochitos en leche, no los dejéis demasiado tiempo en la leche que si no se desmoronan, solo mojar y sacar. Los rebozamos con coco rallado y los dejamos en el frigorífico. Están mucho más buenos de un día para otro.
¿Me acompañáis con un café?
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¿Quieres preparar calabaza de forma rápida, sencilla y sin ensuciar demasiado? El microondas puede convertirse en tu mejor aliado. En este artículo te explico paso a paso cómo cocer calabaza el microondas para conseguir una textura tierna y delicada en pocos minutos, perfecta para preparar cremas, purés, guarniciones, dulces o tus recetas favoritas.
La calabaza es un alimento muy versátil, ligero y nutritivo, ideal para incluir en una alimentación equilibrada. Destaca por su contenido en betacarotenos, que el organismo puede transformar en vitamina A y aporta fibra, vitaminas y minerales. Contiene mucha agua y es baja en calorías, por lo que resulta una opción estupenda para preparar muchas recetas.
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Ingredientes:
- 500g de calabaza limpia de piel y pepitas
- Papel film transparente
Cortamos la calabaza y limpia en trocitos más o menos iguales para que la cocción sea uniforme.
La ponemos en un bol apto para microondas. La cubrimos con film transparente y le hacemos unos cortes pequeños por arriba.
La metemos en el microondas y programamos 7-8 minutos a 800W
Finalizado el tiempo deja reposar dentro del microondas sin abrirlo durante 2 minutos más.
Destapa con cuidado de no quemarte y comprueba que está tierna. si no lo está le puedes darle algunos minutos más.
Una vez cocida , aplasta con el tenedor o déjala tal cual, a tu gusto.
Puedes congelarla en bolsitas de los gramos que vayas a necesitar para tus bizcocho o preparaciones. si la vas a usar para bizcochos, debes descongelarla sobre un colador para que suelte el agua.
Si vas a cocer 1 Kg debes ponerla durante 15 minutos al microondas.
¡Queda estupenda!
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Descubre una crema deliciosa y sorprendentemente sencilla, preparada únicamente con dos ingredientes:Plátano y chocolate.
El dulzor natural del plátano se combina con la intensidad del chocolate, sin necesidad de añadir azúcar, nata , leche , ni ningún otro ingrediente. su textura suave y aireada convierte cada cucharada en un pequeño placer.
Además, es una opción perfecta para aprovechar plátanos maduros y disfrutar de un dulce casero fácil de preparar. Solo necesitas triturar el plátano, fundir el chocolate y mezclarlos bien y dejar reposar la mezcla hasta conseguir una crema y deliciosa.
Si te ha gustado esta receta te recomiendo este flan de plátano sin horno muy rico y fresco.
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Ingredientes para 6 vasitos:
- 300g de plátanos maduros pelados
- 200g de chocolate negro o con leche
- rodajas de plátano y chocolate rallado para decorar
Ponemos los plátanos pelados y troceados en la picadora o el procesador de alimentos, trituramos hasta que se forme una papilla suave y sin grumos. Podemos hacerlo también con la batidora de brazo.
Derretimos el chocolate en el microondas o al baño maría. Echamos el chocolate en la picadora donde tenemos el puré de plátanos y seguimos triturando hasta que esté bien integrado.
Repartimos la mousse en los vasitos, les ponemos unas rodajas de plátano por encima y chocolate rallado y los metemos en el frigorífico hasta el momento de servirlos.
Los servimos fresquitos.
¡Quedan muy buenos!
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Os dejo un plato de inspiración mediterránea que combina la suavidad de la berenjena con la intensidad el atún y de las anchoas, unas berenjenas a la siciliana.
Las berenjenas, tiernas y ligeramente doradas, se cocinan lentamente junto a tomate, ajo, cebolla y un toque de aceite de oliva virgen extra. El atún aporta textura y sabor, mientras que las anchoas realzan el conjunto con su característico punto salino. Unas aceitunas completan esta receta de esencia siciliana, llena de aromas y matices. Sencilla, sabrosa y reconfortante es una apuesta perfecta para disfrutar de la cocina mediterránea en cada bocado.
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Ingredientes:
- 4 berenjenas
- 2 latas de atún
- 1 lata de anchoas
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 1 lata pequeña de aceitunas negras sin hueco
- 1 huevo batido
- 1 taza de tomate frito
- queso rallado
- orégano al gusto
- aceite de oliva virgen
- sal al gusto
- pimienta molida al gusto
Partimos las berenjenas por la mitad, le hacemos unos corte en la carne y les ponemos sal. Las asamos a 180ºC, durante 15 minutos. Retiramos la carne, la picamos y reservamos.
En una sartén ponemos un poco de aceite de oliva y freímos los ajos y la cebolla muy picaditos. Añadimos la pulpa de las berenjenas troceada, el atún desmenuzado y las aceitunas negras picadas.
Rehogamos todo junto y añadimos el huevo batido, dejamos cuajar removiendo bien y ponemos el tomate frio, el orégano, rectificamos de sal .
Rellenamos las berenjenas , espolvoreamos con queso rallado y colocamos las anchoas por encima en forma de cruz.
Las horneamos con el horno precalentado a 180ºC, durante 10 minutos o hasta que el queso se gratine y se derrita.
Las servimos calentitas espolvoreadas con orégano seco por encima.
¡Quedan buenísimas!
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Descubre nuestra tarta helada de tiramisú, una deliciosa combinación de tradición italiana y frescura irresistible. Elaborada con una suave crema de mascarpone, delicados bizcochos bañados en café y un toque de cacao, ofrece un equilibrio perfecto entre sabor y textura.
Su presentación helada la convierte en el postre ideal para cualquier época del año, especialmente en los días más cálidos. Cada porción brinda una experiencia cremosa, ligera y llena de matices que conquistará a lo amantes del tiramisú. Perfecta para compartir en celebraciones, reuniones familiares o simplemente para disfrutar de un momento dulce.
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Ingredientes:
Para la crema:
- 400g de queso mascarpone
- 200g de natillas de vainilla compradas
- 200ml de nata para montar
- 70g de azúcar glas aproximadamente (depende de tu gusto)
Resto de ingredientes:
- bizcochos de soletilla
- 1 vaso de café negro
- un chorrito de Amaretto
- 1 cucharadita de cacao en polvo
Para decorar:
- cacao en polvo
En un bol ponemos el café, el cacao y el chorrito de Amaretto. Lo mezclamos bien y reservamos.
Batimos la nata muy fría con el azúcar glas hasta que espese y la reservamos.
En otro bol ponemos el queso mascarpone y las natillas, batimos con las varillas hasta que esté bien mezclado, añadimos la nata montada y mezclamos bien.
Montamos la tarta:
Forramos el molde rectangular con film transparente. Remojamos los bizcochos en el café y ponemos una capa de bizcochos en el fondo del molde. Echamos una capa de crema de mascarpone y ponemos otra capa de bizcochos remojados, otra capa de crema encima y otra capa de bizcochos remojados, así hasta llenar el molde. lo cubrimos con el film transparente y la llevamos al congelador hasta el día siguiente.
15 minutos antes de consumirla , la sacamos, la desmoldamos como un flan y cubrimos con cacao en polvo por encima.
La servimos, y a disfrutar.
¡Queda buenísima!
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Si te gusta el arroz caldoso no puedes perderte este arroz con verdura, fácil y rápido. Los ingredientes los tenemos en casa, y las verduras... pues las que mas te gusten o las que tengas a mano. Pero eso si, el caldo como debe ser, de verduras hecho en casa, que además podremos reciclar el que nos sobre para hacer una rica sopa de verdura.
Si te ha gustado esta receta, te recomiendo que veas también la paella de verduras que está deliciosa.
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Ingredientes: Para el arroz: - caldo de verdura, receta aquí
- 250g de arroz aproximadamente
- 1/4 de cebolla
- 1/2 pimiento verde
- 1/2 pimiento rojo
- 1 tomate maduro
- 1 zanahoria
- 100g de judías verdes
- 4-5 espárragos
- 3 flores de coliflor
- 100g de alcachofas (yo congeladas)
- 60g de habas (congeladas)
- azafrán o colorante
- 1 vasito de vino blanco
- aceite de oliva virgen
- sal al gusto
Primero hacemos el caldo de verdura. En la olla exprés ponemos la cucharada de aceite y sofreímos la cebolla en trozos grandes, añadimos el resto de las verduras troceadas grande, la rehogamos un poquito y las cubrimos con agua y una poquita sal .
Las tapamos y las cocemos 40-45 minutos contados desde que la válvula empiece a girar. Pasado el tiempo reglamentario destapamos la olla y colamos el caldo. Reservamos las verduras para hacer una crema o una sopa. La proporción de caldo para el arroz es de por cada medida de arroz, cuatro de caldo más o menos.
Hacemos el arroz:
Limpiamos y troceamos las verduras del arroz.
En una cazuela ponemos un poquito aceite y sofreímos el ajo y la cebolla picaditos.
Añadimos el pimiento y el tomate picados y los rehogamos bien.
Por último añadimos las verduras troceadas. Las rehogamos y les añadimos el vino y las hojas de laurel.
Cuando se evapore el alcohol, añadimos el caldo, y cuando éste empiece a hervir añadimos el arroz. Yo para el arroz caldoso no uso ninguna medida especial, lo hago a "ojo" como decía mi padre. Pero la proporción es de por cada medida de arroz, cuatro de caldo más o menos.
Lo dejamos hacer más o menos 20 minutos.
Si es necesario le añadimos más caldo caliente durante la cocción, hasta ponerlo a nuestro gusto. En casa gusta caldosito.
¿Queréis un plato?
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Sí, soy yo. Julia, una manchega de nacimiento y andaluza de adopción. Actualmente vivo "En un lugar de la Mancha..." cercano a Toledo. Este blog va dedicado a mis hijos y a todas aquellas personas que se inicien en la cocina.